Vence la fatiga con reglas simples y amables
Decide una vez, ejecuta muchas: por ejemplo, cada viernes transfiero una cantidad fija y cada pago con tarjeta se redondea automáticamente. Quita menús mentales, reduce la fricción y celebra el cumplimiento, no la perfección. Las reglas protegen tu propósito cuando el cansancio aparece y la voluntad flaquea sin previo aviso.